Ayuntamiento de Molina de Segura





'La Fura dels Baus' 'centrifugará cerebros' en Molina de Segura con la recreación de su espectáculo 'MANES'

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En una sociedad deshumanizada y motorizada por las tecnologías, en 1996 Manes utilizó el lenguaje furero para impactar al espectador y sumergirlo en su naturaleza más animal. Un regreso al instinto, al ser humano, al animal, a la persona. La esencia más fundamental del hombre, conectando así al espectador con su naturaleza más básica, con aquello que lo sostiene. El mismo público, compartiendo espacio con actores y escenografía (todo en constante movimiento), se convirtió en un ente activo y en parte del espectáculo: una experiencia total. Una propuesta que obliga, libre de tecnologías y sofisticación a la vez que lejos de la estética de superficialidad a la que nos hemos acostumbrado, a reflexionar sobre ideas universales como el sexo, la comida, el nacimiento y la muerte. Un mundo dónde escenas de ritualidad e ironía, de perspectivas contrapuestas, conviven y se fertilizan.

 

Manes fue el último de los espectáculos de La Fura que se concibió íntegramente sin referentes externos al grupo. Se partió del concepto de diversidad cultural para elaborar las distintas partes del espectáculo, que querían transmitir los nexos comunes a toda la humanidad, entre ellos los conceptos de nacimiento, muerte, sexo y comida. Tomando el concepto de diversidad cultural como punto de partida conceptual, Manes desarrolla distintas metáforas sobre elementos básicos como nacimiento, muerte, sexo y comida. Pues este espectáculo sigue investigando en la esencia del lenguaje furero.

 

La dramaturgia de Manes se basa en una gramática de la simultaneidad y no de la continuidad. Zapping de emociones y sensaciones. Dramaturgia ahistórica, en la que el argumento es el aquí y ahora. Un conjunto de escenas contrapuestas en las que distintos mundos comparten espacio y tiempo. Cuento gótico que asiste impasible al choque entre distintas intimidades, sorprendidas siempre por una luz indiscreta. Manes es un espectáculo público de hechos privados. Muestra las actitudes humanas que habitualmente, por obra y gracia de la cultura, permanecen ocultas tras el telón de la casa, la familia, el grupo… No articula una línea argumental al uso y, por tanto, no es posible describir una peripecia. Cabe apuntar que este espectáculo llevó al extremo la rítmica, el trabajo físico y la referencia al mito y al rito.